Desde los nueve hasta los dieciocho, estuve yendo al colegio en Metro. Catorce estaciones. Luego quince, que hicieron más y quedaban más cerca. Iglesia-Portazgo y luego Iglesia-Buenos Aires. Línea 1.
Le cogí tanto desprecio a este servicio público que en la carrera iba en tres autobuses, dos trenes o lo que hiciera falta para no tener que coger el metro. Si hubiera nacido antes, esto no hubiese ocurrido. El simple hecho de ver esta campaña me hubiera convertido en un talibán del subterráneo, un topo metropolitano, un habitante del suburbano. Me hubiesen convencido a la primera.
Imperdible, por tanto, el vídeo.
Ahí lo dejo.
Ale.
13 abril 2011
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
1 comentarios:
jajaja que maravilla!!!!Quien te a visto y quiente ve, una estacion para pasartelo bien, ya no podre parar de subir al metro.
Publicar un comentario en la entrada